miércoles, 28 de agosto de 2013

Hay un cuento budista que dice algo así: una persona siempre estuvo a punto de caer, pero nunca terminaba de hacerlo... hasta que vino alguien y, muy generosamente, lo empujó para que cayera. Claro, porque si no se caía no se iba a poner -finalmente- levantar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario