Es increíble cómo una persona puede pasar de no ser nada a ser todo en tan poco tiempo, cómo puede alguien volverse tan importante e indispensable al punto de que si no te habla por mucho tiempo, te cambia el humor y te apaga. No hace falta estar cerca de esa persona para poder volverla parte de tu rutina. Te acostumbras a contarle tus cosas, a hablar horas y horas, a escucharlo, a sentirlo aunque no esté al lado tuyo. Y por qué te acostumbraste tan rápido y ya lo adoptaste como modo de vida? Capaz porque así te sentís cómoda, porque te sentís relajada y auténtica, cuando hablas con él podes ser vos misma. Si cuando te habla se te forma esa sonrisa tan típica que sólo puede generar la gente que nos hace bien. Porque si, es eso, te hace bien. De a poco aunque no te estés dando cuenta, te estás enganchando, lo estas empezando a necesitar cada vez más, hasta que llegues al punto de enamorarte qué (cuando es correspondido) es lo más lindo que hay. Pero ojo, no te apresures, deja fluir, déjalo fluir, déjalo ser y que sea, lo que la vida quiera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario