jueves, 5 de abril de 2012

Cuando amamos nos entregamos y admiramos a aquella persona como jamás habíamos admirado a alguien antes, ni siquiera a nuestro propio padre o madre, creemos que no existe ni existirá nunca otra persona igual ni mucho menos parecida, creemos que esa persona es única e inigualable, pensamos que nadie nos podrá dar el amor (o tal vez sufrimiento) que aquella persona tan especial nos brinda, creemos que la persona es perfecta, que nunca nos fallará, que en la vida cometerá un error y si lo hace será con todo el mundo menos con nosotros…
¿Por qué?. Porque nos ama… ¿lo olvidabas?
Por las anteriores y muchas razones más es que ponemos a esa persona en un lugar muy especial y alto en nuestro corazón, y cuando aquel ser querido nos falla o comete el mínimo error, el mundo se nos viene abajo y nos damos cuenta que ya no era tan especial como creíamos, como lo esperábamos o tal vez como alguna vez nos engañamos.

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