miércoles, 31 de agosto de 2011
Las cosas no siempre son fáciles, la vida nos depara momentos impredecibles arrojándonos en situaciones para las cuales no siempre estamos preparados, exigiéndonos más de lo que podemos dar, empujándonos hasta más allá de nuestros límites, dejándonos en un estado de confusión, engaño y desengaño. Pero son precisamente estos desafíos, estas pruebas de fortaleza, las que nos impulsan hacia adelante, porque es grande la recompensa si nos negamos a darnos por vencidos, al no dejarnos vencer, descubrimos nuestra fortaleza interior, descubrimos que nuestro temple es más resistente de lo que pensábamos y que en el medio de las complejidades de la vida aun somos capaces de luchar, entregarnos y cambiar el destino. La vida no es más que percepción de nuestras actitudes y cómo decidimos actuar en pos de nuestras intenciones, por lo tanto, cuando la vida nos enfrenta a un obstáculo, en vez de preocuparnos porque no estamos preparados, debemos interpretar el momento como algo de lo cual aprenderemos y de esta forma creceremos día a día.

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